Por Jñana Dakini

Por lo general relacionamos el amor con lo que recibimos de otras personas o con lo que damos a otros, olvidando que el amor comienza con el cuidado hacia uno mismo. Sólo al tener la experiencia directa de aceptarnos, querernos y cuidarnos, es que será posible cuidar y amar a otros.

Por otra parte en la práctica de yoga cuando hablamos del amor lo relacionamos con las posturas que conectan con la zona del corazón, pero esta vez te quiero compartir que el amor hacia ti, puede comenzar con conectar y cuidar a tu cadera.

A la caja pélvica, cadera o cintura pelviana, me gusta pensarla en el termino de la “caja de Pandora”, recordando al mito Griego. Cuando Pandora se casó, recibió como regalo una caja ovalada, la cual se le pidió no abrir, pero ella era tan curiosa que no pudo resistir y la abrió. De la caja, surgieron todos los males del mundo, aunque también surgió la esperanza.

Si exploras tu caja pélvica con curiosidad amorosa, quizá observes que hay semillas de muchos males: dolor, tensión, limitación de movilidad, músculos desgastados, infecciones, o semillas de enfermedades auto inmunes, pero también, esta la esperanza de que puedas hacer algo para que esos males aminoren o desaparezcan.

Nuestra “caja de Pandora”, es nuestro centro de estabilidad física-estructural y tiene mucho que ver con  nuestra estabilidad emocional.

A nivel de la estabilidad ósea, la pelvis sostiene a la columna vertebral, la caja torácica, los hombros y la cabeza. Es en la cadera donde se origina el movimiento de la las piernas. Si tu cadera es débil, esa debilidad la vas a transferir hacia arriba o hacia abajo del cuerpo. Con tan sólo cambiar la forma en que caminamos y nos movemos, se puede sentir fragilidad y miedo de cualquier movimiento, además de que la pelvis tiene músculos y articulaciones que también se cansan, se estresan o se contraen; y esta tensión o disfunción de huesos y músculos pone en riesgo tu capacidad de moverte.

Las cualidades de arraigo, seguridad y estabilidad, se adjudican al primer Chakra llamado Muladhara, que se ubica dentro de la cadera.

La relación de la cadera con el espectro de las emociones tiene que ver con el hecho de que por la cadera pasa un par de músculos llamados: psoas o también llamado: músculo del alma, ya que las emociones dejan su huella en este lugar.

La vida sedentaria y las emociones aflictivas, inciden directa y radicalmente en la salud del psoas, y por tanto en el de tu cadera. El psoas se contrae y se inmoviliza cuando tienes que protegerte, cuando tienes miedo, cuando tienes una conversación dolorosa, cuando hay mucho cansancio o estrés, cuando recibes una mala noticia o has dejado pasar tus horas de alimento o descanso. Si el psoas se estresa, la cadera limita su movimiento y es por eso que después de pasar por un susto fuerte, las piernas tiemblan, porque tu cadera se desestabilizó. En cambio cuando estas bien de salud, has descansado y tus emociones son positivas, el psoas se relaja permitiendo que tu movimiento sea eficiente.

El segundo Chakra llamado Swadisthana, significa dulzura y se ubica también en la zona pélvica.

Así es como las características del dolor y la felicidad, tienen semillas en tu “caja de Pandora”, y si abres esta caja con cuidado y amor te sorprenderás de sus secretos.

 

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Por: Jñana Dakini, autora del libro “Acércate al Yoga”.

¡Gracias por compartirnos!

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