Por Kavindu

Los seres humanos desarrollamos la mayor parte de nuestras relaciones con nosotros mismos y con otras personas a partir de las definiciones e ideas que construimos en la mente. Tomamos estas construcciones mentales como si fueran reales. Así, todos los días pensamos en otras personas y en nosotros mismos.

En nuestra mente se tejen películas completas de relaciones y cada día vamos creyendo más y más que esas “personas”  o personajes que construimos son absolutamente reales. Para crear estas construcciones mentales utilizamos memorias, recuerdos de situaciones, momentos que sí sucedieron en el pasado. Pero se nos olvida que ya pasaron y que al capturarlas en la memoria, dejamos afuera muchas condiciones que han estado detrás y a los lados de cada persona en cada situación.

Más aún, cada que repasamos en la mente la idea de una persona en una situación, tendemos a exagerar unas partes, minimizar otras, añadir interpretaciones sobre sus intenciones, juicios sobre ellas, y sobre todo, a defendernos o reafirmarnos ante la persona que construimos en la mente.

Al construir de esta manera ideas fijas de otros y tomarlas como reales, construimos también una idea de nosotros mismos con respecto a ellas. Por consiguiente, la idea de nosotros mismos resulta igual de falsa que la idea que tenemos de ellos. Así surge una relación entre dos ideas, la idea de la otra persona y la idea de ti.

Al relacionarnos con nosotros mismos y con otras personas a través de estas representaciones o ideas fijas, los seres humanos perdemos la capacidad de ver al ser humano real que tenemos enfrente. Entonces nuestras relaciones se vuelven un vaivén de proyecciones que no se conectan realmente con personas, sino con definiciones, ideas y juicios. En este entorno nuestro corazón se va cerrando y surge un sentido de aislamiento y soledad.

Un corazón cerrado quiere decir que hay una fuerte tendencia a sentirnos predispuestos negativamente hacia los demás y hacia nosotros mismos. Las prácticas de Amor Incondicional nos ayudan a salir de esta confusión, y a despejar el espacio cognitivo y afectivo interpersonal para crear conexiones constructivas con nosotros y con otros.

 

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Por: Jñana Dakini, autora del libro “Acércate al Yoga”.

¡Gracias por compartirnos!

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