Nuestros huesos, que en términos anatómicos forman el sistema óseo y/o sistema esquelético son estructuras de soporte que cumplen funciones importantes:

  • Protegen órganos internos y estructuras nerviosas de importancia vital (corazón, pulmones, médula espinal, cerebro y órganos reproductores).
  • Son estructuras que sirven de apoyo y anclaje para los músculos (a través de los tendones) y de conexión con otros huesos (a través de las articulaciones).
  • En su interior (médula ósea) se genera el proceso de hematopoyesis (producción de glóbulos rojos encargados de transportar oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo, glóbulos blancos que defienden al cuerpo de agentes patógenos, infecciones y virus, y plaquetas que contribuyen a la coagulación sanguínea).
  • La porosidad de los huesos permite que no sean estructuras completamente rígidas, por el contrario, nuestros huesos tienen la capacidad de acoplarse a los distintos cambios de presión o de carga ya sea al estar en una posición estática o dinámica, esto contribuye a que la biomecánica del cuerpo conserve su equilibrio.
  • Su vínculo emocional

Al ser una estructura de apoyo de nuestro cuerpo, el esqueleto representa dentro del esquema de la psicología corporal nuestra capacidad de “sustentarnos a nosotros mismos”, también se traduce en la autosuficiencia, la autoconfianza y la seguridad de afrontar la vida y sus dificultades desde la fortaleza, el arraigo y el sostén; cualquier desbalance o limitante derivada de ellos impactará nuestro estado mental y emocional.

  • Deterioro de los huesos

Cuando perdemos de vista la función principal de nuestro esqueleto como un sistema de soporte y carga comenzamos a sobre-demandar esfuerzo en otras estructuras (músculos y articulaciones) generando así una descompensación en ellas que se traduce en contracturas crónicas o en distensiones e hiperlaxitud ligamentaria; aunado a esto, el sedentarismo, el estrés, las descompensaciones alimenticias, el hábito de fumar y beber,  la insuficiente hidratación en el cuerpo, y la perdida de minerales durante el ciclo natural de vida,  van siendo factores que deterioran la funcionalidad de nuestros huesos.

La osteoporosis y osteopenia es una disminución de la masa ósea y mineral respectivamente, donde los huesos se vuelven más porosos haciéndolos más vulnerables y frágiles ante caídas y golpes, se manifiesta con mayor frecuencia en la columna vertebral, en las caderas y en las muñecas; y son las mujeres (en el período de postmenopausia) la población más susceptible a este padecimiento.

En nuestro país, el riesgo de sufrir una fractura de cadera a los 50 años es de 8.5% en mujeres y 3.8% en hombres, es decir, una de cada 12 mujeres y uno de cada 20 hombres mayores de 50 años tendrán una fractura de cadera en la edad adulta.

“La osteoporosis y las fracturas relacionadas, como las de cadera, constituyen una causa importante de mortalidad y morbilidad. Debido a este padecimiento, mujeres mayores de 45 años deben permanecer hospitalizadas por periodos más prolongados que si se tratara de enfermedades como la diabetes, infarto de miocardio o cáncer de mama”.1

  • Cómo fortalecer los huesos

Los huesos, son tejidos vivos que responden al ejercicio y a la movilidad, cuando mantenemos un cuerpo activo contribuimos a conservar una correcta oxigenación de todas sus estructuras, damos mantenimiento  a nuestra  fuerza muscular, y desarrollamos  coordinación y  equilibrio, lo que a su vez ayuda a prevenir las caídas, las fracturas y la perdida de densidad ósea.

  • La práctica de yoga nos ayuda a comprender el uso correcto de nuestro sistema esquelético, gracias a la alineación, muchas de sus posturas ejercitan la resistencia muscular y activan el funcionamiento de los huesos al requerirnos sostener el propio peso del cuerpo en contra de la gravedad. Ejemplo: las posturas de pie, de equilibrio sobre manos y pies son excelentes opciones para la activación y fortalecimiento de los huesos.
  •  
  • La técnica de osteofonía, son ejercicios donde interviene la percusión pasiva o activa de los huesos, el movimiento percutido genera una mayor estimulación electromagnética de las células, lo que nos ayuda a mejorar y acelerar la regeneración del tejido óseo.
  • Hábitos sanos, mantener el cuerpo hidratado (electrólitos), una alimentación balanceada (rica en proteínas y minerales),  y  el consumo de algunos suplementos minerales ( en ciertos momentos del ciclo de vida), ayudarán a que nuestro huesos se mantengan fuertes y saludables.

SOCARI SALINAS  es instructora en Yoga Espacio, imparte clases nivel Fundamentos, Vinyasa y es parte del equipo de maestros en la Formación de Maestros y en la Especializazión de Yoga Restaurativa.

1Dra. Noemí Santos, Directora Médica de Landsteiner Scientific: Abrazando la vida.

SOCARI SALINAS

Maestra certificada en Hatha Yoga y Yoga Restaurativa por el Centro Yoga Espacio, cuenta con una certificación en terapia vibracional por la Institución Española de Sonoterapia, con una formación profesional como bailarina ejecutante de danza contemporánea por la Escuela de Danza Contemporánea del Centro Cultural Ollín Yoliztli y una formación académica por la Universidad Nacional Autónoma de México dentro de la Licenciatura de Estudios Latinoamericanos

Gracias por compartirnos!

Deja un comentario

avatar
  Subscribe  
Notify of