Antes de comenzar su carrera el corredor se prepara con una postura especial: tocando el piso con las manos y con las piernas listas para la primera acción, su mente también está concentrada. Esta actitud  es el origen de la postura del “corredor”, una postura que se usa para iniciar el camino hacia otra postura. Una buena postura del corredor crea un condición para lograr una meta.

EN QUÉ MOMENTO PRACTICARLA:

Para transitar de una postura a otra, o cuando se necesite sentir el apoyo de las piernas para adquirir fortaleza y sentido de acción.

CÓMO ENTRAS A LA POSTURA:

  • Colócate en Uttanasana, con las rodillas flexionadas y apoya los  dedos en las manos en el piso (no las palmas sino solo los dedos).
  • Desliza la pierna derecha hacia atrás, mientras la cadera desciende y la pierna izquierda se mantiene al frente con la rodilla flexionado y en línea con el tobillo.
  • La espalda se mantiene alargada casi sobre la pierna de enfrente.
  • Regresa la pierna de atrás nuevamente en Uttanasana y repite la postura con la pierna izquierda.
  • Cuando se ha practicado lo suficiente, se puede entrar a la postura desde Adho Muka Svanasana trasladando una pierna de atrás hacia delante.

QUÉ HACES MIENTRAS PERMANECES EN LA POSTURA:

  • Estira la rodilla de la pierna de atrás, tanto como sea posible, con el muslo compacto y manteniendo el apoyo del metatarso.
  • Observa que en el pie de atrás, el talón apunte hacia arriba y que el tobillo se mantenga equilibrado.
  • Observa que las caderas, la del lado derecho e izquierdo se mantengan niveladas y dirigidas al frente.
  • Mantén la columna vertebral alargada.
  • Observa que los hombros se mantengan alejados de la cabeza para que el cuello no se tense.
  • Mantén la rodilla de enfrente flexionada en un ángulo de 90º grados, es decir rodilla en línea con el tobillo.
  • Mantén la postura con atención a la respiración.
  • Mantén la postura por unos 10 segundos o una 4 o 5 ciclos de respiración y cambia de lado.

BENEFICIOS

  • Fortalece las piernas y las vuelve ágiles.
  • Proporciona flexibilidad en la cadera.
  • Se desarrolla concentración.
  • Propicia un sentido de estar listos para una acción.
  • Proporciona estabilidad y arraigo.

MODIFICACIONES PARA CASOS ESPECÍFICOS

  • Si las manos no llegan al piso colocar un bloque debajo de cada mano, lo cual proporciona altura.
  • Si hay debilidad en piernas, practíquese colocando el talón de atrás contra una pared.
  • Si hay problemas de dolor en rodillas, dificultad de equilibro o inestabilidad en la cadera, se puede practicar usando una silla contra la pared: las manos se sostienen en la silla y solo se practica la fase de llevar una pierna hacia atrás.
  • Debe practicarse con cuidado si hay dolor en las rodillas.

 

 

 

La postura la muestran: Eréndira Olivera, Maricarmen Saraifi, egresadas de la Formación de Maestros, y Luis Becerril maestro de Yoga restaurativa para la Salud en Yoga Espacio.

 

 

 

 

 

 

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